II Parte
Gritaste-alto-bien-puta que mis oídos se escondieron. Pensé
que te había hecho daño, pero yo solo mordí uno de tus pezones erectos, es que
estaban tan bonitos, tan lindos, pequeñitos, rosaditos, que acariciarlos me
pareció tan bello y tan oportuno.
De pronto ya no quería más. Ya no quiero ver el partido,
quiero jugarlo. No quiero ver a la banda tocar, quiero tocar con ellos. No
quiero nadar en la piscina, quiero bucear en el mar. Así que ya no quiero
acariciar tus pechos, quiero besarlos, babearlos, lamerlos, morderlos, quiero
estar en ellos. Quiero que mi rostro se clave en ellos, como un cuchillo se clava
en un melón.
Me tome mi tiempo en tan ardua tarea. Fue ardua de veras, pues
en todo momento sentía como ardían los cuerpos, tus senos laten nena, es tan
bello sentir como laten los pechos. No late el corazón, late el pecho, parece
pulsar. Todo es tan rosado ahí, tan redondo, tan… ¡ahh! ¡Qué buena estas! Tus
pechos vuelven a pulsar, vuelven a latir, mientras yo extremado, delante de ti
bebiendo el agua de tus colinas, como perro con sed.
En el clamor de la batalla, es posible que mi pasión haya
rozado la violencia, el desborde es algo
inevitable, sucede y sucedió por efecto de nuestro desasosiego. Se inundó mi
lujuria y mordí tu sentido maternal, tal vez por eso gritaste, creo por placer
y no por dolor, aunque al parecer tu placer fue el dolor.
Saciado ya, emprendí nuevas búsquedas, al mirar alrededor mío
me tope con algunas botellas de licor. Sin querer patee una de ellas y la vi
rodar sin poder levantarla, es que tenia la mente muy dispersa y ahora tengo la
sensación que algo sorpresivo se acerca… bah! Mejor me bebo un poco este vino.
Ya recargado, será momento de embestiste, soy todo un toro
nena, un TORO, escucha mis bramidos, parece que tengo un volcán abajo mío, ya
te bebí, ahora voy a comerte, voy a insértame en ti, como se inserta un anzuelo
en un pez.
Te diste vuelta sin darme la cara, que hermoso culo tienes,
tú sí que sabes nena. De pronto sonidos misteriosos irrumpen. ¿Que son esos
pasos? Alguien parece subir al dormitorio. La puta madre, justo ahora. Que inoportuno resultan las interrupciones,
llegan como policías descubriendo a un borracho orinar.
¿Se arruinará tan caliente momento? La nave ya despego, ¿Podrá
aterrizar en tierra firme? ¿Qué serán esos ‘sonidos misteriosos? ¿Se decaerán los
ánimos producto de la interrupción? Y lo más importante ¿Se concretará la
faena, estando tan cerca de hacerlo?

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