I Parte
Te bajaste la
falda con mucha prisa. Tu impaciencia se me hace tan excitante, el verte a las apuradas
quitándote la ropa como si te arrancaras un abrigo de polar en pleno Sol de
verano me crece. Todo parece crecerme ahora, especialmente mi libido, es
inevitable.
Quiero
decirte algo, algo como, ‘que hermosa eres’, pero la encuentro absurda, cada
palabra suena tan absurda ahora. Pienso que no debo pensar, pero de todas
formas estoy pensando. Sigo pensando… ¡Caramba! ya basta de pensar!
Sentado al
borde la cama, te espero. Tú, y tu rostro altivo se acercan y me tumban. Una
pierna sobre la derecha, otra sobre la izquierda y ya estas sobre mí. Literalmente
sobre mí, porque mi mentón roza tú estrecha vulva, y saboreo tu miel, tu ostra, tu luna… y tomo ¡Tomo
tu jugo de luna!
Ahora sí que
las endorfinas flotan como burbujas a nuestro alrededor. Te encuentro tan rosa,
tan sutil y bebo. Bebo de tu entrepierna jugosa, de tus líquidos divinos, aún
cuando mis manos alcanzan tus senos, las encuentro tan… ¡Mierda! Qué bueno que se
puso esto.
Te veo bajar de
mí, besando mi frente, mejillas, cuello y me descentralizas. Tú me
descentralizas mujer… Pectorales, vientre, falo ¿Falo? Entonces te detienes.
Frenas como el tren cuando encontró su estación. Succionas, besas, recorres… Soy
tu sorbo. Absorbes, muerdes, lames. ¡Soy tu sorbo!
Ya tomaste
las armas, voy intuyendo que es mi turno. Es momento de aterrizar mi nave, que vuela
desde hace mucho. Mi fuego interior me susurra que ya es momento, las
sensaciones en mis manos y en mis manos está el momento. Fue entonces, que emergí
cruel, la cogí de la mano y acerque
su cuerpo al mío…

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