martes, 17 de julio de 2012

Jueves erótico



I Parte

Te bajaste la falda con mucha prisa. Tu impaciencia se me hace tan excitante, el verte a las apuradas quitándote la ropa como si te arrancaras un abrigo de polar en pleno Sol de verano me crece. Todo parece crecerme ahora, especialmente mi libido, es inevitable.

Ya descendí mis ropas, y tú sola presencia erecto mis ánimos. Esta habitación, el de tantas veces, el maltrecho, el onanista, el que tiene el aspecto de bus antiguo; viejo, sucio, pero siempre útil se revela como testigo del crimen disoluto.

Quiero decirte algo, algo como, ‘que hermosa eres’, pero la encuentro absurda, cada palabra suena tan absurda ahora. Pienso que no debo pensar, pero de todas formas estoy pensando. Sigo pensando… ¡Caramba! ya basta de pensar!

Sentado al borde la cama, te espero. Tú, y tu rostro altivo se acercan y me tumban. Una pierna sobre la derecha, otra sobre la izquierda y ya estas sobre mí. Literalmente sobre mí, porque mi mentón roza tú estrecha vulva,  y saboreo tu miel, tu ostra, tu luna… y tomo ¡Tomo tu jugo de luna!

Ahora sí que las endorfinas flotan como burbujas a nuestro alrededor. Te encuentro tan rosa, tan sutil y bebo. Bebo de tu entrepierna jugosa, de tus líquidos divinos, aún cuando mis manos alcanzan tus senos, las encuentro tan… ¡Mierda! Qué bueno que se puso esto.

Te veo bajar de mí, besando mi frente, mejillas, cuello y me descentralizas. Tú me descentralizas mujer… Pectorales, vientre, falo ¿Falo? Entonces te detienes. Frenas como el tren cuando encontró su estación. Succionas, besas, recorres… Soy tu sorbo. Absorbes, muerdes, lames. ¡Soy tu sorbo!

Ya tomaste las armas, voy intuyendo que es mi turno. Es momento de aterrizar mi nave, que vuela desde hace mucho. Mi fuego interior me susurra que ya es momento, las sensaciones en mis manos y en mis manos está el momento. Fue entonces, que emergí cruel, la cogí de la mano y acerque su cuerpo al mío…

No hay comentarios:

Publicar un comentario