miércoles, 25 de julio de 2012

Jueves erótico



II Parte

Gritaste-alto-bien-puta que mis oídos se escondieron. Pensé que te había hecho daño, pero yo solo mordí uno de tus pezones erectos, es que estaban tan bonitos, tan lindos, pequeñitos, rosaditos, que acariciarlos me pareció tan bello y tan oportuno.

De pronto ya no quería más. Ya no quiero ver el partido, quiero jugarlo. No quiero ver a la banda tocar, quiero tocar con ellos. No quiero nadar en la piscina, quiero bucear en el mar. Así que ya no quiero acariciar tus pechos, quiero besarlos, babearlos, lamerlos, morderlos, quiero estar en ellos. Quiero que mi rostro se clave en ellos, como un cuchillo se clava en un melón.

Me tome mi tiempo en tan ardua tarea. Fue ardua de veras, pues en todo momento sentía como ardían los cuerpos, tus senos laten nena, es tan bello sentir como laten los pechos. No late el corazón, late el pecho, parece pulsar. Todo es tan rosado ahí, tan redondo, tan… ¡ahh! ¡Qué buena estas! Tus pechos vuelven a pulsar, vuelven a latir, mientras yo extremado, delante de ti bebiendo el agua de tus colinas, como perro con sed.

En el clamor de la batalla, es posible que mi pasión haya rozado la violencia,  el desborde es algo inevitable, sucede y sucedió por efecto de nuestro desasosiego. Se inundó mi lujuria y mordí tu sentido maternal, tal vez por eso gritaste, creo por placer y no por dolor, aunque al parecer tu placer fue el dolor.

Saciado ya, emprendí nuevas búsquedas, al mirar alrededor mío me tope con algunas botellas de licor. Sin querer patee una de ellas y la vi rodar sin poder levantarla, es que tenia la mente muy dispersa y ahora tengo la sensación que algo sorpresivo se acerca… bah! Mejor me bebo un poco este vino.

Ya recargado, será momento de embestiste, soy todo un toro nena, un TORO, escucha mis bramidos, parece que tengo un volcán abajo mío, ya te bebí, ahora voy a comerte, voy a insértame en ti, como se inserta un anzuelo en un pez.

Te diste vuelta sin darme la cara, que hermoso culo tienes, tú sí que sabes nena. De pronto sonidos misteriosos irrumpen. ¿Que son esos pasos? Alguien parece subir al dormitorio. La puta madre, justo ahora.  Que inoportuno resultan las interrupciones, llegan como policías descubriendo a un borracho orinar.

¿Se arruinará tan caliente momento? La nave ya despego, ¿Podrá aterrizar en tierra firme? ¿Qué serán esos ‘sonidos misteriosos? ¿Se decaerán los ánimos producto de la interrupción? Y lo más importante ¿Se concretará la faena, estando tan cerca de hacerlo? 

martes, 17 de julio de 2012

Jueves erótico



I Parte

Te bajaste la falda con mucha prisa. Tu impaciencia se me hace tan excitante, el verte a las apuradas quitándote la ropa como si te arrancaras un abrigo de polar en pleno Sol de verano me crece. Todo parece crecerme ahora, especialmente mi libido, es inevitable.

Ya descendí mis ropas, y tú sola presencia erecto mis ánimos. Esta habitación, el de tantas veces, el maltrecho, el onanista, el que tiene el aspecto de bus antiguo; viejo, sucio, pero siempre útil se revela como testigo del crimen disoluto.

Quiero decirte algo, algo como, ‘que hermosa eres’, pero la encuentro absurda, cada palabra suena tan absurda ahora. Pienso que no debo pensar, pero de todas formas estoy pensando. Sigo pensando… ¡Caramba! ya basta de pensar!

Sentado al borde la cama, te espero. Tú, y tu rostro altivo se acercan y me tumban. Una pierna sobre la derecha, otra sobre la izquierda y ya estas sobre mí. Literalmente sobre mí, porque mi mentón roza tú estrecha vulva,  y saboreo tu miel, tu ostra, tu luna… y tomo ¡Tomo tu jugo de luna!

Ahora sí que las endorfinas flotan como burbujas a nuestro alrededor. Te encuentro tan rosa, tan sutil y bebo. Bebo de tu entrepierna jugosa, de tus líquidos divinos, aún cuando mis manos alcanzan tus senos, las encuentro tan… ¡Mierda! Qué bueno que se puso esto.

Te veo bajar de mí, besando mi frente, mejillas, cuello y me descentralizas. Tú me descentralizas mujer… Pectorales, vientre, falo ¿Falo? Entonces te detienes. Frenas como el tren cuando encontró su estación. Succionas, besas, recorres… Soy tu sorbo. Absorbes, muerdes, lames. ¡Soy tu sorbo!

Ya tomaste las armas, voy intuyendo que es mi turno. Es momento de aterrizar mi nave, que vuela desde hace mucho. Mi fuego interior me susurra que ya es momento, las sensaciones en mis manos y en mis manos está el momento. Fue entonces, que emergí cruel, la cogí de la mano y acerque su cuerpo al mío…